La semana siguiente fui con mi hermana al IKEA y me compré unos moldes para galletas, y un rodillo de amasar, como los de las tiras de comic que utilizan para pegarse en la cabeza.
Esa misma semana compré harina para reposteria y "cosicosas" para adornar galletas.
Todo apunta a que en algún momento me decidiré a hacer galletas...
De esto hace un mes.
El rodillo sigue con su plastico protector... y los moldes en su caja sin abrir.
Parece que la inspiración no llega.
Antes utilizaba la cocina para relajarme del trabajo y las tensiones producidas durante el dia o la semana. Al igual que me apunté al gimnasio por lo mismo.
Esta semana me encontré con una amiga de hace mucho tiempo, y hablando le dije que ahora que no tengo trabajo no tengo esas tensiones, y que no entendia para que seguia llendo a la clase de yoga-pilates-taichi, porque ya no tenia de que relajarme. Creo que con la cocina me pasa lo mismo. Cuanta más presión tengo fuera, nervios y demás, más creativo soy en la cocina. Me gusta cocinar, y lo hago gustoso, pero ahora no tengo la necesidad de ponerme a innovar.
Asi, que vuelvo al mismo punto que me ronda en la cabeza durante meses. Resulta que necesito un trabajo para que mi vida vuelva a girar en la dirección en la que estoy acostumbrado. Y ese trabajo no llega, o no termina de llegar. Y me pongo nervioso, pero no nervioso de ese tipo que me hace meterme en la cocina durante horas, no, de ese otro tipo que te impulsa hacia las miserias más profundas.
En fin, un rollo.
Recomiendo la visita a esta exposición:

De arte contemporaneo, de Tania Castellano, de como hacer un desarme con una sonrisa, de como las cosas se arman y se desarman voluntaria o involuntariamente.
Espacio F, mercado de Fuencarral.
